domingo, 23 de septiembre de 2007

Veintiún años de vida

Los cumpleaños, ¿son para festejarlos? ¿Qué los diferencia de los otros días del año? ¿Soy acaso un año mayor de un día para otro? Estas son las preguntas que todos nos hacemos (o nos hicimos y nos haremos) más de una vez.

Cumplir años debe ser visto como un acontecimiento especial. Cada día que pasas en este mundo, devastado por el hambre, el crimen y la guerra, es un triunfo que vivas para contarlo. Porque mientras yo cumplo veintiún años, por allí fuera hay gente que, por causas diversas, como las enfermedades mortales o la pandemia, muere con apenas horas de vida. Porque mientras yo soplo las velas, hay gente que muere en las carreteras o en manos de sus parejas. ¿Debe festejarse o no la vida? Mi respuesta, y mi pensamiento general, es que cuando uno celebra su cumpleaños, dadas las circunstancias que rodean al universo, está celebrando también la vida. Hay que aprovechar el día a día, pensar en el presente pero, sobre todo, dar las gracias de que, sin importar las razones o las trivialidades del momento, nunca se sabe cuando dejaremos precisamente de sentirlo y de poder decir, sin lugar a dudas, que soy afortunado no por ser mayor que ayer o que hace un año, sino, por todo lo contrario; es querer decir: ¡Hoy estoy vivo y puedo festejarlo, mañana puedo no estarlo!

Esta entrada se la dedico a una persona especial que, desgraciadamente, y por razones que son evidentes según lo escrito, ni este año, ni los venideros, podrá decirme: ¡feliz cumpleaños, cuánto te quiero!

2 comentarios:

txo dijo...

Con veintiun años no hayq ue pensar en esas cosas. La vida todavía es infinita... Cuando tengas 20 más podras meditar sobre esto:
Recuerde el alma dormida
avive el seso despierte
contemplando
como se pasa la vida
como viene la muerte ta callando

Logsemán dijo...

Feliz cumpleaños. Agradezco el comentario que dejaste en mi blog hace ya la tira :P

Y contestando al de arriba:

No, cualquiera tiempo passado
no es mejor.