lunes, 27 de agosto de 2007

Como Suiza...



De ahora en más seré como Suiza. ¿Por qué? Este país europeo ha sido a menudo el más neutral y el menos conflictivo del total de los que forman parte del continente. Durante la Segunda Guerra Mundial, Suiza permaneció al margen de las batallas de sus vecinos: alemanes, franceses e italianos.

Como ideal de equilibrio y de calidad de vida, Suiza no tiene nada que envidiarle a sus compañeros. Pese a su extensión, este país comparte un acerbo cultural magno y significante. Se hablan cuatro idiomas: alemán, francés, italiano y romanche.

Es una nación rica, estable, y donde, a pesar de las diferencias entre sus habitantes, siempre prima el diálogo y el entendimiento más allá de las discrepancias idiomáticas y/o culturales. Es ejemplo de paz, economía, tranquilidad, un símbolo social y un modelo a imitar.

La historia ha permitido que otro país, extra europeo, tuviera el enorme privilegio de ser comparado con esta nación, y ese ha sido nada menos que el Uruguay. No sólo por su extensión geográfica respecto a sus grandes vecinos, sino porque a mediados del siglo XX supo ser un digno representante de los valores considerados típicamente helvéticos: estabilidad económica, avance social, trabajo, seguridad y equidad.

Pese a que con el paso del tiempo estos valores se han ido perdiendo, mi patrimonio como uruguayo y mi deber como ciudadano es seguir siendo fiel de los principios que tan orgullosamente caracterizaron a esta nación americana.

Así que, como bien expuso el escritor y filósofo estadounidense Benjamin Franklin en su Autobiografía (1793), mi deber como persona y mi responsabilidad como ser humano ha de ser la moderación pero, lejos de querer adentrarme en su interesante doctrina sobre las trece virtudes capitales del hombre, sí aplicaré el respeto y el equilibrio en su justa medida en todos los aspectos que conciernen a mi vida.

Y cuando digo todos me refiero también a la wikipedia. Así que, frente a las insaciables batallas y enfrentamientos verbales y éticos entre miembros y colegas de diversas nacionalidades, he optado por hacerme a un lado de esta guerra en la que, como Suiza, estoy en el medio pero no adentro. Ante las injusticias de mis vecinos y los reclamos de mis conciudadanos, daré un paso hacia atrás y me dedicaré de lleno a mi tarea constructiva de colaborar en una enciclopedia. Porque, como Suiza, soy amigo de todos y enemigo de nadie, me manejo por mis propios criterios y siempre estoy predispuesto al diálogo.

No defiendo lo ocurrido ni me decanto por un grupo porque, como Suiza, hago mi trabajo, intento ser objetivo y neutral y hacerme a un lado en un conflicto que no me concierne y que involucra a vecinos y colegas más poderosos e influyentes.

Así quiero ser, afín a una utopía que sólo se consumará si, en vez de inmiscuirme en pleitecías, hago mi tarea y ayudo a la comunidad de forma constructiva y no confrontativa.